Ensayo Grupal
Nicolás Rincón
Paula Gonzalez
Fabio Restrepo
Natalia Aldana
Medicina en la Dietética Medieval
La Edad Media es una época peculiar para el imaginario de nuestros tiempos; sus características en casi todos los frentes han sido objeto de estudios y representaciones en formatos modernos debido a las cualidades pintorescas de la típica persona medieval. Entre esas cualidades se resalta el intento del humano por hacer ciencia, pero a falta de rigurosos métodos científicos y teniendo como única fuente el conocimiento de las civilizaciones antiguas, no practicaban más que la pseudociencia. La medicina desarrollada en el Bajo Medioevo apenas se distinguía de la astrología o de la alquimia y los médicos parecerían magos a nuestros ojos por desarrollar teorías tan elaboradas como fantásticas en el sentido literal. Sin respaldo alguno y por tratarse de un periodo protocientífico, el paradigma médico era el mismo de hace un milenio en épocas de la Antigua Grecia y Roma: el humoralismo. Esencialmente consistía en una teoría sobre los cuatro humores: la sangre, la bilis amarilla (cólera), la bilis negra (melancolía) y la flema, y a cada una le correspondía un elemento, una estación, una etapa de la vida, una masa celestial, un mineral, una característica temperamental y, más importante para el tema de este escrito, varios alimentos.
Para no ir más lejos, la medicina partía del objetivo básico de encontrar un balance mediante la aplicación de la teoría de opuestos la cual consistía en equilibrar los humores usando medidas que aumentaran o redujeran los fluidos contrarios afectados por condiciones intrínsecas o externas. En ese orden de ideas, para los doctores medievales una dieta adecuada era capaz de equilibrar los humores, de manera que la medicina y las enfermedades determinaron en cierta medida la alimentación de varias personas. Así, pues, para responder a la cuestión de cómo influyó la medicina y, en general, la protociencia en la dietética medieval se dirá que la reunión de los aparentes conocimientos de las propiedades alimenticias fueron determinantes para varias personas buscando la salud mental y física y, asimismo, se verá que en muchos casos las recetas posiblemente actuaron como placebos por su incuestionable dominio sobre el pensamiento común y las que efectivamente sirvieron, aunque no por las razones dadas por los medievales, se convirtieron en algunos de los antecedentes de la ciencia moderna. Igualmente, será posible deducir que, como la mayoría de su población vivía en la mera subsistencia, había una consciencia de la alimentación entre las clases populares, altas y religiosas por igual.
En primer lugar, es más pertinente hablar de las clases altas pues quienes la conformaban eran los únicos con la capacidad de darse el lujo de cambiar su dieta. Es particularmente resaltable el escrito Regimen Sanitatis ad regum Aragonum realizado a principios del siglo XIV por el médico catalán, Arnau de Vilanova, y dirigido al Rey Jaime II de Aragón. “[...] y es que los manjares sean tales, que correspondan al cuerpo del que ha de comerlos, según lo requiere la naturaleza del temperamento de aquél; y si no le corresponden, huya de ellos.” Este fragmento del texto da a entender de forma general la visión medieval respecto a la dieta: la gente no solamente tiene por naturaleza cuatro humores, sino que tiene uno predominante y por eso se habla de “naturaleza” y “correspondencia”. En ese sentido, si la persona nacía en cierta estación del año a ella se le atribuía ciertos temperamentos supuestamente típicos, por lo que si alguien nacía en invierno (correspondiente al humor flemático que es frío y húmedo) debería alejarse de alimentos que estimularán el fluido colérico, que tiene la cualidad de caliente y seco. Otros humor prevalente fue el del humor colérico, caracterizado por sentirse caliente y seco, se pensaba que las personas con un exceso de este humor se enojaban fácilmente. Los alimentos usados para reequilibrar este estado incluían jabalí, pato, ganso, pavo real, alcachofa, repollo, alcaparras, ajo, puerros, pan, vino y agua de rosas. También estaba el humor melancólico, el cual causaba que una persona estuviera fría y seca, y, como su nombre lo indica, los que tenían tendencia a este humor a menudo sufrían de depresión, en cuyo caso se les aconsejará que agreguen manzanas o peras o quizás palomas a su dieta para aumentar la producción de sangre y ajustar sus humores. Y por último tenemos el humor de tipo sanguíneo. Ser sanguíneo, caliente y húmedo, se consideraba un signo positivo de juventud y pasión en los hombres jóvenes. Pero el pronóstico no era tan bueno en hombres mayores; se pensaba que causaba ataques cardíacos. Para remediar esto, se comía mucho pollo, hígado,cordero, zanahorias, apio, higos, leche y trigo. La teoría humoral dominó en la práctica de la medicina, lo cual conllevo a prácticas en las áreas no solo de la dietética sino también en la fisiología y rituales de un individuo.
La alimentación es uno de los aspectos más básicos y primordiales cuando se habla de vida cotidiana y subsistencia. En la edad media la percepción de los alimentos tenía una forma muy particular e interesante. Sin embargo, es natural cuestionarnos, ¿Qué tan importante era la dietética como método de salubridad en la época medieval?¿Era usual el pensamiento de la salud como consecuencia de una buena alimentación?.
En la conciencia popular de la edad media se le daba gran importancia a la alimentación debido a que esta era una sociedad que vivía en la subsistencia, no obstante, el imaginario de la alimentación como recurso médico no era único de las clases bajas o populares, más bien eran las clases altas quienes más recurrían a especialistas en el tema para el tratamiento de sus enfermedades (humores desequilibrados).
Resulta complicado tratar de ver qué tan arraigado estaba este pensamiento en el colectivo medieval, una forma de poder ver la influencia que tenía este tema en la vida cotidiana medieval es analizando los dichos y refranes de la época y de ahí intuir la relación con los alimentos. En el refranero español podemos encontrar los siguientes:
“Quien quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano”; “si quieres morir cena cordero asado y vete a dormir”; “Todo pescado es flema y todo juego postema”.(El uso terapéutico de la alimentación en la Baja Edad Media, 2009)
Estos refranes muestran que sí existía una conciencia de la salud y la alimentación, además, de una especie de clasificación entre alimentos buenos y alimentos malos.
Otros refranes, dichos y escritos que se pueden encontrar son estos:
“ Pan de centeno, para tu enemigo es bueno;
Pan de mijo, no se lo des a tu hijo;
Pan de cebada, comida de asno disimulada;
Pan de panizo, fue el diablo el que lo hizo; Pan de trigo, candeal o tremés, lo hizo Dios y mi pan es.” (El pan y el refranero, 2001-20018)
La dieta medieval se basaba principal en la filosofía Hipocrática, sus ideas establecen la teoría del cuerpo humano relacionando los cuatro elementos (tierra, aire, fuego, agua) y a cuatro humores corporales (sanguíneo, flemático, colérico, melancólico). Se creía que la salud podía mantenerse o restaurarse balanceando estos humores por medio de la comida, pues la comida tenía su propio humor y podría llenar las carencias. La manera en que los médicos diagnosticaban una enfermedad, era por medio de examen de la orina.
Exámen de orina. c.1300.
Ya se ve entonces como, según la mentalidad universal de la época, el alimento era visto como una sustancia exterior digerida por el cuerpo que queda completamente afectado y asimila sus propiedades. Por aquello que cada tipo de alimento tuviera propiedades únicas que afectan al cuerpo humano. Uno de esos casos se representa con el uso de legumbres, el cual ya era señalado como un alimento que las personas templadas debían evitar comer, pero que cuyas propiedades laxantes, diuréticas y desopilantes lo daban a aceptar en lo que era la dietética medieval. Normalmente estos nunca se comían solos, en vez siendo parte de un caldo o guisado con especias y siempre cocinadas con leche de almendra.
A pesar de esto, el guisado de legumbres nunca se consideró comida conveniente, por lo que formó mayormente parte de la dieta de campesinos y vasallos. Todo esto se puede vincular al ideal de una vida sana y equilibrada, fundamentada en la conservación de la salud mediante un adecuado régimen dietético, una actividad física acorde con las características individuales y períodos de descanso en concordancia con el trabajo desarrollado por cada persona (González de Fauve - De Forteza 1996, 117).
En este escrito se plasmó la idea de la jerarquía en los alimentos, en la cual los panes más blancos eran considerados elaborados por Dios y por lo tanto para comerlo se necesitaba cierto status social y los panes negros de harinas integrales, menos procesadas eran considerados como elaborados por el demonio y otros debían ser comidos por los animales.
“Callos y caracoles no es comida de señores”; “De grandes cenas están las sepulturas llenas”; “Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”; “Cuando no hay lomo, tocino como”; “La mejor medicina es la buena comida”; “Una manzana cada día al médico te ahorraría”. (Refranero español, 2001)
De esta manera podemos entender un poco la concepción que se tenía de l0s alimentos en la época medieval y la cantidad de alimentos que deben ser consumidos en cada comida, De estos textos podemos deducir que existía un pensamiento recurrente y popular en el que la comida jugaba un papel importante en la salud y alrededor de esto se creó una concien hacia los alimentos que permitió clasificarlos según sus beneficios para la salud.
Bibliografia
- Cruz Cruz, J. Mesa y Dietética Medieval. El Regimen de Arnaldo. Recuperado de:
- Santo Tomás Pérez, M.El uso terapéutico de la alimentación en la Baja Edad. Recuperado de: https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/4156/1/Santo%20Tomas%201.pdf
- Sosa, G. El pan y el refranero.Recuperado de: http://www.totana.com/cgi-bin/el-arcon-refranero-pan.asp
- González de Fauve, María Estela y Forteza de, Patricia. ” Ed. M. E. González de Fauve. Medicina y Sociedad: curar y sanar en la España de los siglos XIII al XVI. Universidad de Buenos Aires, 1996.
- Refranero Español, refranes sobre comer y beber. Recuperado de : http://www.refranerocastellano.com/comida/comebebe.htm
- Vilanova, Arnau de (1304). Regimen Sanitatis ad regum Aragonum
Referencias
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